miércoles, 16 de marzo de 2011

Arlequines y Princesas


y en una noche en que la luna se escondía detrás de las nubes... el Arlequín tentó su suerte y subió al balcón de la Princesa, en un par de ovaciones casi se cayo y en otras tantas estibo a punto de que le descubrieran pero al llegar al balcón de su amor fue cuando en realidad tuvo miedo... - Oh, Princesa, dormida estas... Quien soy yo para despertarte de tu sueños, un simple Arlequín robandole el mundo de los sueños a un ser tan hermoso y grácil... oh Dios mio, si tan solo me atreviera a verla dormir mi alma entraría en éxtasis y hasta la horca valdría la pena con tal de ver su hermoso rostro en una noche como esta - el Arlequín se atrevió a entrar en la habitación y vio a su amada de pie mirándolo - ¡ Arlequín!, no sabes lo es peligroso que estés aquí - grito la Princesa, para luego arrepentirse colocando sus manos en su boca debido a que el ruido alerto a unos guardias y tras convencerlos que había sido un sueño le dijo al Arlequín en voz baja - Amado mio, no sabes que por estar aquí te podrían cortar la cabeza, ¿que seria de mi? sin mi amado Arlequín - El Arlequín beso sus manos y mientras sus ojos se perdían en el profundo ámbar de su mirada dijo - Princesa que mas da acercarme al patíbulo si por ello soy capaz de tenerte tan cerca, ver tu sonrisa tan de cerca vale mas que mil espadas atravesando mi cuello - La Princesa apretó firmemente sus manos y solo miro el vació - Princesa, ¿ocurre algo? - Dijo el Arlequín preocupado -Creo que deberías irte - musito ella sin mucho animo - Pero Princesa acabo de llegar, permite por lo menos pasar unos minutos a tu lado, te he extrañado tanto - dijo el Arlequín cuyo rostro se había tornado en una patética suplica - Tonto, alguien podría venir y descubrirte...- dijo ella aunque sabia que nadie vendría, se quedo callada unos segundos y luego agrego - Arlequín, mi amado Arlequín, tu ladrón fugaz de mis sonrisas, Saqueador de penumbras... No debes enamorarte de mi, Yo no soy buena para ti... Mi amor esta contigo, pero nadie aceptara a un Arlequín como Príncipe, nadie aceptara nuestro amor y yo... Prefiero dejarlo morir como un bonito recuerdo, a que sufra en el infierno que seria ver tus lagrimas de sangre - Al Arlequín se le escaparon dos lagrimas, no podía creer lo que la Princesa le decía, debía ser una pesadilla, tuvo deseos de gritar pero los gritos no salieron de su garganta, tuvo ganas de llorar pero ya lo hacia desde hace rato - Princesa, no... No me dejes, yo te amo, luchemos por nosotros... Luchemos por nuestro amor, ven Princesa huye conmigo... Vayámonos juntos a un lugar donde no existan Príncipes ni obligaciones, ven conmigo Princesa, ven conmigo por favor - La Princesa empezó a llorar pero no respondió, el Arlequín siguió insistiendo, siguió mostrandole el mundo que serian capaces de construir, pero la Princesa no dijo nada, solo se quedo callada mirando el piso... - Arlequín, vete por favor - suplico al Arlequín mientras lagrimas corrían por su rostro... - Princesa, vayámonos juntos al fin del mundo, donde seamos uno para siempre, por favor Princesa vayámonos... vayámonos... - Ella solo negó con la cabeza, el Arlequín saco de su bolsillo una flor y con el mas triste de los pesares se la dio a la Princesa, ella solo la tomo entre sus manos la miro y luego la arrojo contra la oscuridad, el Arlequín devastado solo se levanto y se fue, no tenia nada que decir, su alma se había descuartizado, no tenia sentido vivir o morir.


La Princesa llorando vio como su amor se despedía y se mordió los labios para no pedirle que se quede, a la mañana siguiente se entero que el Arlequín había ingerido un frasco entero de veneno, nadie sabia la razón y le atribuyeron locura, que mas da, es un simple Arlequín que bailaba en la corte, que mas da es un simple Arlequín al que nadie extrañara, pero a la mañana siguiente el reino entero se conmociono al enterarse de otro suicidio, la bella Princesa se había lanzado desde su balcón con una pequeña flor en sus manos...